En Morena descubrieron este fin de semana una dolorosa verdad: los espectaculares no aplauden, las bardas no llenan plazas y las encuestas de Facebook no sirven para movilizar gente bajo el sol de Chihuahua.
Quienes estuvieron cerca de la visita de Ariadna Montiel aseguran que la funcionaria salió del estado con un enojo de esos que ni los programas sociales alcanzan a calmar. Y no era para menos. La llamada “operación política” de los morenistas locales terminó pareciendo más un casting fallido que una demostración de fuerza.
El regaño habría alcanzado parejo para Andrea Chávez, Cruz Pérez Cuéllar, Brighite Granados y toda la colección de suspirantes que ya se sienten candidatos antes de ganar siquiera una elección complicada.
“Con esa fuerza no se ve cómo puedan ganar ni un distrito”, cuentan que soltó Ariadna después de mirar una convocatoria más flaca que las promesas de austeridad de algunos morenistas recién estrenados en camionetas de lujo.
La escena habría sido particularmente incómoda porque la dirigencia nacional venía esperando músculo político y terminó encontrándose una reunión que parecía kermés escolar de último minuto. Ni estructura, ni operación, ni movilización. Mucha selfie, mucho video para TikTok, pero poca gente de carne y hueso.
Y es que en Chihuahua varios liderazgos morenistas parecen haber confundido la propaganda con el territorio. Creyeron que saturar redes sociales equivalía a construir estructura electoral. Descubrieron —de la manera más cruel— que los likes no votan y los bots no llenan eventos.
La pregunta que quedó flotando entre los asistentes fue devastadora: ¿de verdad todo el aparato político de Morena en la capital no pudo juntar ni 2 mil 500 personas? Porque si esa era la demostración de fuerza rumbo al 2027, más de uno en Palacio Nacional debe haber empezado a buscar culpables… o candidatos nuevos.
Por si fuera poco, el tropiezo dejó mal parada a la propia Ariadna frente a Andrés López Beltrán, quien también terminó llevándose su dosis de abucheos y realidad norteña. En resumen: vinieron a medir territorio y acabaron midiendo el tamaño del problema.
